#VDLN 11: Banda sonora de un postparto

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Uno de mis primeros posts fue en el que os conté mi preparto y parto y en él os dije que algún día escribiría sobre mi postparto y nuestra adaptación. De eso ya hace más de un año y el post sigue sin escribirse.
Como es un tema que aún me remueve bastante, he pensado que el vdln sería una buena excusa para hacer ese post que tanto se me resiste.
Son muchas sensaciones las que viví, muchos sentimientos, unos dulces, otros más amargos… es aún un torbellino que no tengo muy claro como ordenar así que allá vamos.

El peque nació y las 48h que estuvimos en el hospital pasaron rápidas entre tratar de descansar, tratar de establecer la lactancia materna con el chiquitín, aprendiendo a estimularme los pechos para ayudar a la subida de leche, recibiendo visitas de familia y amigos, la compañía de mis padres, el apoyo en todo de todos… sobre todo de JJ y mi madre, l’àvia vikinga 😉 y así, con un pequeño susto sobre si nos tendríamos que quedar o no por el tema de la vilirrubina del peque, al final nos dieron el OK para volver a casa.
En casa tenía instalados a mis suegros, son de Málaga así que vinieron en cuanto se les avisó que iba de parto. De hecho les dió tiempo de sobra con lo largo que fue el nacimiento.
Y fue en casa donde realmente empezamos a darnos cuenta del cambio de 180 grados que había experimentado nuestra vida. El tiempo para nosotros se había esfumado, incluido el tiempo de descanso. El chiquitín no dormía bien y entre pecho, bibe, cambiarle, sacaleches… nos pasábamos las noches en danza.
Las noches las pasaba acompañada de papi vikingo pero durante el día ya cuando él empezó a trabajar, aunque teletrabajaba, era yo quien estaba por el pequeñín y fueron muuuchas horas él y yo juntos por eso para intentar no pensar, usaba el iPhone como reproductor de música. Escuchaba mucho una emisora a la cual me enganché en mi viaje a Colorado en 2011 .
Pero claro, eran muchas horas de butaca y es que lo que más me pesó del postparto fue el tema de la lactancia. El pequeñín tuvo que hacer por circunstancias lactancia mixta ya que no hubo manera que me subiera la leche y a resultas de ello primero perdió mucho peso, así que imaginaros. NO podía parar de llorar y angustiarme hasta que acepté que lactancia mixta era lo que tocaba.
Mientras mi yo interno trataba de asumirlo y hacerse a la idea que otra de las muchas cosas que había soñado estando embarazada tampoco se iba a cumplir, la música seguía sonando y sonando. La recopilación de canciones de disney Princesses fue otra fiel compañera.

Horas, días, semanas en la butaca de lactancia, meciéndonos, estimulando, bibes, sacaleches, frustraciones, amor, tristeza, llantos, relactador, humillación, teléfono con asesora de lactancia, whatsapps, apoyo, ánimos…, y al final, después de dos meses, resignación y aceptación.

Sí, en esta casa somos de gustos musicales muy eclécticos y no sé por qué, sentí que debía sonar Chiquitita también. Mi estado de ánimo concordaba con el de la chica de la canción verdad?
Dos meses lo intenté, hasta que el peque ya no quería saber nada de la teta porque de ahí no salía lo que salía del bibi. Y aunque aún me queda por superar, lo más importante que es mi hijo ha crecido fuerte, grande, guapo y sobre todo y esencial, sano y feliz. Y aunque fue un postparto agridulce, fue una experiencia en la que aprendí mucho y aprendimos a establecer otros vínculos dado que no pudo ser el de la lactancia. Eso sí, para mi chiquitín fui un chupete estupendo durante esos primeros meses y su refugio favorito para sentirse acogido, calentito y arrullado ya que la música no solo me consolaba a mí sino que yo no paraba de cantarle a él.

¡Feliz #vdln hoy desde las entrañas!



#VDLN 10: de boda!

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Detalle de las manos con los anillos

Nos vamos de boda! en concreto a mi boda con sr vikingo, que fue en junio de 2013.

La novia con Bella y Mery

Fue uno de los días más felices de mi vida, me sentí e hicieron sentir todos los que vinieron como una reina y todo fue perfecto! Además, disfruté como una enana con todos los preparativos, y con la música no iba a ser menos… Desaté mi vena friki y melómana, exceptuando con la canción de entrada del novio que por supuesto, escogió él, muy acertadamente por cierto 😉

Con estas hermosísimas canciones hicimos nuestras respectivas entradas, mi superman y yo, la princesa celta :)

Fachada del castillo

Miramos más de un lugar para casarnos, boda por lo civil y acabamos en el castell Jalpí, enamorada me quedé de él desde la primera vez que lo visitamos. Me pareció ideal: es un castillo que yo los adoro, precioso y con espacios muy controlables para nosotros que al ser ciegos, nos sentimos más cómodos más que en lugares super amplios y de los cuales no podríamos tener puntos de referencia.

La ceremonia empezó genial, con mi padre y yo repitiendo el paseito por el pasillo, oiga, que el vestido hay que lucirlo! fue muy divertido jajaja.

Muchas emociones en la ceremonia, parlamentos preciosos de familia y amigos, mi hermano y mi mejor amiga como espontáneos también salieron a la palestra, los votos de sr vikingo en catalán! sí, el es malagueño… los míos improvisados en castellano y al terminar, lluvia de pétalos de rosas y globos blancos que explotamos volando con más pétalos.

Globos blancos volando en el cielo

Tuvimos la grandísima suerte de que el juez de paz nos permitió firmar ahí mismo el libro… así que no tuvimos que fingir si no que de verdad nos casamos en ese momento y no tuvimos que ir anteriormente al juzgado.

No podía faltar mi adorado Freddie Mercury y Queen y que mejor canción que ésta para una boda y para nuestra entrada triumfal al salón!
Fue una velada espectacular llena de emociones y sorpresas.
La cena estuvo deliciosa aunque yo más bien comí poco, hicimos nuestra entrega de regalos, con mención especial a unas pitufinas que hice hacer de gomaeva para mis 4 amigas del cole, sí, íbamos a “l’escola patufet”, un juego de preguntas divertidísimo que ellas mismas organizaron y claro, el ramo para mi mejor amiga.

Por supuesto mi vena friki siguió asomando con esta canción del anime que nos unió a P y a mí inexorablemente como amigas para siempre.

Luego vinieron de parte de mis abuelos, que ya no están con nosotros y a través de mis padres, unos fuegos artificiales con la canción de Barcelona de freddie Mercury y Montserrat caballé. Los pelos de punta con la puesta en escena, y eso que yo no lo vi! pero con el audio de la música y el sonido de los coetes… me encantó y la gente que sí lo vió dicen que fue precioso.

y para finalizar como no, el baile, con la banda sonora de una de mis películas favoritas y para mí, de las mejores de los últimos tiempos.

Dando la vuelta en el baile con sr vikingo

Lo confieso, estuvimos yendo a clases de baile de salón casi un año una vez por semana! y la verdad es que disfrutamos muchísimo, lo único que yo no llevé muy bien fue hacer el papel de chica, a la mínima era yo quien intentaba llevar a sr vikingo jajaja.

el resto de la noche… os lo dejo a vuestra imaginación, solo diré que hubo mucho baile, muchas risas, mucha barra libre… y mucha felicidad.

Feliz #vdln!



Mama

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¡Hola! no podría empezar mi blog con un post mejor. Lo publiqué en mi otro blog La Lágrima de Amaterasu y ahora lo pongo aquí.
¿Qué mejor presentación de mi vikingo y yo que ésta? y de paso, de papá vikingo, al menos escucharéis su voz y empezaréis a conocerle por su faceta más creativa :)
¡Que disfrutéis tanto el post como yo lo hice al hacerlo y que os emocionéis al menos la mitad de lo que yo me emociono cada vez que lo escucho!

Mama, una palabra tan vital en cualquier idioma, cuatro letras que lo son todo para mí cuando las dice mi bebé, mama de alegría, amor, ternura, mama de miedo, pena, rabia, mama de travieso, divertido, risueño… en cualquiera de las maneras, cuando le oigo, el corazón me da un brinco.
¿quién me lo iba a decir? nunca me he considerado demasiado maternal, de hecho nunca fui de esas mujeres que de siempre han querido niños, ¡ni siquiera me gustaban especialmente! Solo para un ratito y de hecho siempre había pensado que no se me daban bien, demasiado movidos, demasiadas preguntas que a veces sin querer me hacían daño… siempre creí que conmigo se aburrirían. Hasta que casi sin darme cuenta, fui cambiando y sentí la que dicen la llamada de la naturaleza, ¡sí! aunque suene a tópico fue así y poco a poco y junto a Juanjo, fuimos imaginando lo que sería tener un bebé, planteándonos si podríamos o no, qué necesitábamos, qué sacrificaríamos y si estábamos dispuestos a ello… y así hemos llegado hasta hoy, con mi pequeño vikingo conocido también como koalita, de once meses ya.
¿Me arrepiento o me he arrepentido en algún momento de ser mamá? ¡nunca! es una experiencia imposible de contar con palabras, día tras día me hace descubrir que es posible querer más y más a mi bebé y sin límites, también me hace descubrir facetas de mi carácter que no me gustan nada y eso me ayuda a conocerlas y aprender a corregirlas o al menos atenuarlas.
Una sonrisa suya, una caricia de sus manitas, uno de sus besitos de caracol, un abrazo, sus bracitos lanzados hacia mí, su sueño tan relajado y profundo encima mío, mi melena como su peluche preferido para agarrar y dormirse… me hacen sentir un mundo de felicidad.
Sus progresos, sus primeros dientecitos, su evolución en la guardería, su gateo motorizado que ya a va a 100 por hora, sus pasitos siempre sujetado por mí, su afán imparable de descubrirlo todo, su fuerza al ponerse él solito de pie cogido a cualquier cosa que le sirva, su traza al hacer ya la pinza con los deditos y coger la comida, sus intentos cada vez más exitosos de llevarse la cuchara a la boca y comer, su afición a probarlo todo y a que casi todo le guste, sus cada vez más palabritas… me hacen sentir un orgullo inconmensurable por todas y cada una de sus hazañas.
También están sus gritos de rabia, sus manotazos, arañazos, patadas, tirones de pelo, llantos desesperados para expresar algo que no sabe decir con palabras y que a veces no somos capaces de entender y nos hace desesperar, perder la paciencia, alzarle la voz y en ocasiones, tener que alejarme un momento dejando a Juanjo al mando del barco, o viceversa, para poder reducir las revoluciones, desconectar y retomar la calma necesaria para volver y saber acompañar al pequeño en esos momentos.
Ni en las noches de insomnio, ni en las de levantarnos cada hora porque el peque llora, ni en todas las cenas con amigas canceladas o pospuestas, cafés o paseos por la tarde de chicas que no hago o hago uno de cada diez, ni todas las diarreas que toca limpiar, ni cacas en los momentos más inoportunos cuando he logrado que estemos listos para salir, ni las rabietas cuando tardo mucho en darle de comer y golpea el plato, mete las manos, se ensucia entero… nada de todo eso ha hecho jamás que me replanteara mi decisión o que me arrepienta ni un ápice.

Esto son reflexiones, pinceladas de lo que siento siendo mamá, pero este post tiene otro propósito igual o más importante que es que también conozcáis de primera mano, qué es para Eric su mama, y con ayuda de su papi nos lo cuenta. No puedo evitar llorar y emocionarme cada vez que lo escucho, ¡amor de madre!
¡Gracias bebito y gracias Juanjo por haberme hecho el regalo más maravilloso por el día de la madre!
Us estimo.

Para mi mama