El síndrome de la mala madre o como no saber ser felices.

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¿Vaya título no? Toda esta reflexión viene a raíz de las vacaciones de verano del Vikingo. Mis padres, como unos avis cracks que son, nos comentaron a Juanjo y a mí qué nos parecía si en vez de apuntar al Vikingo a un casal, se quedaba con ellos a pasar el mes de julio en el pueblo a disfrutar de la piscina, el jardín, su bici, sus primos mayores y sobre todo disfrutarse mutuamente avis y nieto. Nosotros lo hablamos y por supuesto dijimos que sí, con quien va a estar mejor el chiquitín a parte de con sus papis que con sus avis?
A partir de aquí se lo llevaron y nosotros le vemos cada fin de semana y hablamos con él casi a diario, nos mandamos audios y mis padres cada día me pasan el “parte” de lo que han hecho y de cómo está el peque… Pues yo me harté de llorar el domingo pasado cuando volvimos a casa y él se quedó en el pueblo… ¿qué creéis que hizo él? Despedirse con la manita y seguir tan feliz y ¿sabéis qué? Que me encanta, me encanta que cuando nosotros llegamos se ponga super feliz y todo lo quiera hacer con nosotros y me encanta que cuando tenemos que irnos a trabajar, como él ya sabe, se quede tan tranquilo con mis padres disfrutando de sus vacaciones.

Todo esto me provoca sentimientos encontrados. Soy feliz por el peque aunque le echo muchísimo de menos y por otro lado soy feliz por recuperar tiempo de pareja con Juanjo e incluso tiempo para mí… y entonces, ¡bum! ambos sentimientos colisionan de frente. ¿Cómo puede ser que eche tanto de menos al peque pero esté disfrutando de nuestros momentos con Juanjo y los míos propios? ¡Soy mala madre! ¡Soy egoísta! ¿de verdad lo soy? Mi hijo es lo más importante para mí pero estos días también soy feliz sabiéndole feliz a él con mis padres y pasando tiempo con mi marido…
Al principio lo llevaba muy mal, poco a poco voy aceptando que no soy mala madre, que soy humana y que tengo mis necesidades y que si mi hijo está feliz y bien cuidado, ¿Por qué no puedo disfrutar yo también de esta oportunidad que mis padres nos han brindado?
¿Por qué los humanos no sabemos ser felices con lo que tenemos, por qué siempre tenemos que buscarle 3 pies al gato y no nos quedamos a gusto hasta que no encontramos algo que nos haga preocupar y ser infelices?

Como muchos ya sabréis, al menos los que me conocéis, mi pasión es viajar. Empecé a escribir en mi blog personal sobre nuestras experiencias viajeras en 2011 y aunque fui escribiendo, no fue hasta el año pasado que por fin y con el Vikingo ya de dos años y medio, decidí poner todos mis posts viajeros en el blog de SixSense Travel que trata sobre turismo inclusivo, experiencias inclusivas y que forma parte de mi proyecto con el mismo nombre para visibilizar que las personas ciegas también podemos viajar, para demostrar como lo hacemos, qué herramientas utilizamos, como disfrutamos los viajes con todos nuestros sentidos y también para intentar hacer de esta sociedad una sociedad más inclusiva donde todas y todos nos sintamos a gusto y representados.
Pues bien, este proyecto me llena, siempre he querido ser útil, de hecho este mismo blog nació con la misma necesidad de ayudar a otras parejas con discapacidad que quisieran ser padres o se lo plantearan para que vieran como nos las apañamos nosotros y para visibilizar al resto de la sociedad que no somos Ni super héroes ni super villanos sino otra familia más tratando de criar a nuestro hijo lo mejor que sabemos y podemos.
me formé como psicóloga especializada en igualdad de género aunque por desgracia no estoy ejerciendo. Pero gracias a este blog y a SixSense Travel me siento útil y además a través de mi gran pasión. Y os estaréis preguntando por qué os estoy contando todo esto, pues porque vuelvo al punto inicial del post… A veces siento que no soy buena madre si no priorizo siempre al peque por encima de mí y de mis necesidades, aunque sepa que él es feliz y está bien.
SixSense Travel me llena, no me llena como mi hijo pero llena otra faceta de mi vida, y estoy también aprendiendo que eso es bueno, si yo me siento realizada estaré más feliz y eso le transmitiré a Eric, pero si en mis otras facetas vitales me siento triste y amargada… ¿qué le voy a transmitir? pues nada bueno, eso desde luego.

Hoy os he abierto un poquito mi corazón y mi mente, ya que es un trabajo duro pero bonito transitar por todos estos sentimientos y emociones, aprender de ellos y sobre todo, conocerme cada día algo más.